
Tu mente no colapsa por pensar demasiado, colapsa cuando no encuentra salida.
La neurociencia ha visto que la rumiación constante mantiene al sistema nervioso en un estado intermedio de alerta, elevando cortisol y consumo energético, incluso cuando el cuerpo está quieto.
Por eso el burnout muchas veces no grita:
se manifiesta como niebla mental, cansancio sin razón clara, tensión corporal e irritabilidad.
La buena noticia: el sistema nervioso cambia de estado desde el cuerpo, no desde más pensamiento.
Respiración lenta, movimiento suave, contacto con el frío o simplemente sentir el cuerpo activan circuitos parasimpáticos que devuelven claridad y regulación.
No es desconectarte de la realidad.
Es salir del bucle.
Beneficios reales al cambiar de estado:
Más energía mental, mejor toma de decisiones, menos carga emocional, mayor presencia y enfoque, pensar menos no siempre es la solución. Regularte mejor sí lo es.